¿Qué es Rodada de Mel?

Compañeras de proyectos, sumando inquietudes, energías i visiones. Un camino x y x es nuestra motivación, entender las estructuras i las violencias, la incomodidad nos genera aprendizaje y en cordada todo camino es más seguro.

El nombre

Finalmente, Rodada de Mel (Rodada de Miel) es el nombre que decidimos poner a nuestro primer viaje conjunto de bikepacking. La historia del nombre empieza, como tantas otras cosas, a partir de una broma y se remonta al verano en que nos conocimos. A ambas nos pidieron hacer una intendencia en unos campamentos del cau, no estábamos convencidas y una manera con la que trataron de conseguirlo fue contarnos lo bien que lo pasaríamos haciendo la intendencia de miel. En ese momento aún no éramos pareja y nos hizo muchísima gracia! Des de entonces muchas cosas que hemos hecho conjuntamente han sido de Mel. Es un poco chocante si queremos romper con el amor romántico tener un nombre tan pegajoso pero es algo que ha ido cogiendo fuerza con el tiempo. Nos encanta la miel y se han dado diversas situaciones donde la miel ha sido protagonista, entre broma y broma así ha quedado. Nos planteamos buscar otro nombre para evitar la nube rosa pero terminamos aceptando que seria un nombre forzado con el que no nos identificaríamos, nos gusta la espontaneidad con la que saló y ya nos lo hemos hecho nuestro!

Todo lo que hacemos comunica

La palabra. Estamos acostumbradas a discursos sobre igualdad, sostenibilidad, autonomía, compromiso, de la verdad… Pero qué referentes tenemos? Como se aplica? Qué hay de real?

Nuestro primer reto es la coherencia, aquella consciencia que hace que nuestra mochila sea tan pesada que no podamos avanzar. Lo que pensamos y decimos debe acompañarlo que hacemos. Ponemos la cura al centro; de nosotras mismas, de las relaciones y del mundo.

De todo hacemos proyecto

Esta tendencia de llamar proyecto a todas las cosas que hacemos se nos pego al cau: identificar los porqués, crecer, sentirnos parte. Transformar y (de)construirnos. Este viaje es un proyecto que nace de la complicidad entre nosotras, las ganas de descubrir(nos), repensar(nos) i compartir espacios, culturas y gente. No empieza despegando con avión ni una vez pongamos los pies en casa, no esta sujeto a un lugar ni a unas personas, se construye y se transforma.

Ahora: Una ruta de bikepacking, des de Perú dirección Argentina cruzando las cordilleras de los Andes por Bolivia, Chile y Argentina

Sobre ruedas!

De hacemos dos, ni una ni leches! Copón!

Gerard

Gerard nació sobre una bicicleta, de pequeño daba vueltas por la plaza de delante de casa con las rodillas tocando al suelo en las curvasSílvia Mampel, la mare

Ahora veo la bicicleta como método de transporte más verde, la uso diariamente. Soy curioso, tengo la necesidad de entender todo lo que me rodea y esto me llevo a estudiar y viajar mucho. Soy un soñador, motivado con mil ideas y ganas de revisar(me). Entiendo que el privilegio debe ir con la responsabilidad i el esfuerzo.

Un buen día leí el libro de mi tío que explicaba un viaje en bicicleta hasta la India. Me captivó de tal modo que decidí ir en bici y alforjas hasta Holanda, donde empezaba el Erasmus. Allí empezé un proyecto de ingeniería industrial por una empresa alemana. De bicicletas de montaña, GHOST-Bikes. Consistía en diseñar alforjas de bikepacking por una bicicleta de doble suspensión.

Medio año más tarda me trasladaba a Alemania para hacer las prácticas de empresa y poder continuar inmerso en el proyecto. A pesar de que ese trabajo fuera el sueño de cualquier estudiante de ingeniería del diseño industrial, esta no vino sin contradicciones, trabajar en una gran empresa que no tiene el ecologismo en sus ejes de trabajo me llevó a plantearme muchas cosas. Fue entonces cuando entré encontacto con el Residuo Cero a través de diversos blogs y alineé las acciones cuotidianas con los valores que siempre había aprendido en el cau.

La posibilidad de probar las mejores bicis de montaña izo que cogiera pasión por esa modalidad de ciclismo y des de entonces prefiero los caminos de tierra y senderos a las carreteras. Cuando tuve diseñados y cosidos los prototipos finales me embarqué en una travesía por los Alpes para regresar a Catalunya y a la vez descubría las fortalezas y debilidades del producto que había desarrollado, este fue mi primer viaje de bikepacking que hacia y me marcó mucho: des de ese momento ese ha sido mi modelo de viaje.

Dos años después, después de diseñar una nueva versión de alforjas que mejora la primera me decido a hacer realidad el sueño que arrastro des de mi primer viaje a Holanda, la vuelta al mundo en bicicleta.

Ariadna

Embarcada en una de las experiencias que hacía tiempo que soñaba, descubrir América Latina; coger la mochila y perderme por ciudades, montañas y proyectos. Lo que no me habría planteado es que los caminos y calles los recorrería sobre una bicicleta, pedaleando cada kilómetro. Pasar de utilizar una bicicleta sin marchas para ir a comprar o moverme por Igualada a una bicicleta de montaña con suspensión, cargada con las bolsas para hacer un viaje de bikepacking, hacer miles de kilómetros subiendo montañas y bajando senderos es para mí un reto impresionante y motivador! Hace que supere las expectativas que tengo sobre mí misma, me permite vivir y sentir, llenar los días de anécdotas y convertir limitaciones en aprendizajes.

Evidentemente, no todas lo ven igual, las reacciones de las personas que me rodean son muy diferentes. Existen aquellas voces que me dicen que esto no toca y que tengo que buscar un trabajo estable, otras dicen que no podré porque no tengo suficiente forma física y otras lo desvalorizan.

Para mi familia soy una inconsciente que no conoce el peligro ni las limitaciones, por mis compañeras una gurú alocada y feliz que tiene una flor en el culo, por QuatreCantonades una motivada sin remedio y por Gerard una fiera que puede con todoQuienes quiero

Lo cierto es que hay algo de verdad en todo lo que me dicen y esta combinación me hace tomar la decisión de embarcarme en este viaje!

Soy curiosa, crítica, motivada y cariñosa. Me encanta la calidez de la gente y la seguridad que da tener una red de amor sano. Este es el secreto de atreverme, saber que los malos pasos habrá unos brazos.

América Latina siempre me ha despertado una energía explosiva y las ganas de perderme en ella vienen de lejos. He hecho cooperación internacional en el Salvador y he viajado por Honduras, Nicaragua y Cuba. Algunos de estos países con más profundidad que otros, pero todas las experiencias me han ayudado a entender muchas realidades. América Latina tiene una historia compleja, de opresiones y violencias que dictan el presente. Entender el feminismo decolonial y los movimientos sociales que nacen desde aquí es una de mis máximas motivaciones desde que acabé la carrera de psicología. Durante este año quiero formarme y encarar proyectos mientras disfruto de la naturaleza y la altura, de pedalear y la compañía, de sentirme cada vez más conectada al mundo, a mi cuerpo y a las personas.

 

Los porqués

En este artículo se explica el motivo de un viaje de estas características para América Latina. El porqué de aplicar el Residuo Cero en una travesía de seis meses utilizando la bicicleta como medio de transporte.

Este viaje comienza sentadas en una roca de Montserrat, antes de iniciar una vía larga de escalada por el precioso macizo. Las motivaciones de cada una, las ganas de hacer las cosas bien y entender los sistemas que nos rigen nos llevó a reflexionar sobre cómo debería ser viajar por el mundo con cuidado. Partiendo de la base de que viajar es un privilegio, ya que no está al alcance de todas, ya sea por recursos económicos, físicos o bien porque su lugar de origen no les da opción a poder moverse a otros países con libertad, es necesario hacer un replanteamiento.

Porque viajamos? Como viajamos? Somos conscientes de todo lo que crea viajar a nivel socioeconómico, ecológico y humano?

Todas estas preguntas tienen respuestas que nos hacen repensar la existencia y el sistema. Las respuestas siempre acababan siendo las mismas:

Para que se viaja? Para consumir paisajes, comidas, personas y culturas.
Cómo se viaja? Consumiendo depósitos de gasolina, recursos de los pueblos y ciudades, personas que trabajan para nosotros.
Qué crea viajar a nivel ecológico y humano? Destrucción del medio, desigualdad y pérdida de recursos locales, se exporta la cultura del consumo

El turismo del consumo es neocolonialismo y perpetúa desigualdades y problemáticas sociales. La típica frase «el turismo es riqueza» es una falacia que sólo tiene en cuenta aquella gente que gana invisibilizando la gran mayoría que pierde.

Con todas estas reflexiones previas, resumidas en dos párrafos, se sustenta una nueva filosofía de viajar. Es evidente que el privilegio de poder movernos libremente por el mundo lo tenemos por haber nacido en Europa y poder permitirnos tiempo y dinero, así pues, para nosotros la única forma de viajar es responsabilizarse de ellos y disminuir al máximo los impactos negativos:

  • Dejar de consumir como turistas y pasar a descubrir como personas.
  • No participar de grandes complejos turísticos y apoyar iniciativas comunitarias.
  • Evitar comprar productos industrializados y envasados, comer lo que el pueblo cultiva.
  • No objetivizar personas haciendo fotos de sus vidas sino sentarse y conocerlas.

La bicicleta

La bicicleta es un medio respetuoso con el medio, no produce contaminación atmosférica ni acústica. Esto nos permite pasar por pueblos y montañas sin dañar los caminos, observando la naturaleza y poder aproximarnos a las personas que viven en ella. Cada kilómetro recorrido es un esfuerzo personal que nos mantiene conectadas a las realidades y en nuestro cuerpo manteniendo un ritmo tranquilo y humano.

La bicicleta nos da libertad y flexibilidad, permite parar en cualquier momento para visitar a pie, subir una cima, iniciar una larga conversación y se puede subir a un bus o tren en caso de necesidad.

El anglicismo «bikepacking» viene de unir la palabra «bike» (bicicleta) y «packing» (mochila). Parte de la base autosuficiente del cicloturismo pero suma el minimalismo de los mochileros: reduciendo el equipaje al mínimo para hacer accesibles lugares mucho más remotos. Llevamos el material necesario para vivir (comida, tienda, cocina, ropa, etc.) como equipaje y todo debe caber en las bolsas de bicicleta haciendo que sea manejable por caminos de montaña, por lo tanto, tenemos que conseguir que el equipaje sea el mínimo posible y el máximo de ligero.

Así pues, el bikepacking disminuye las comodidades y el confort pero aporta accesibilidad a lugares más remotos, por todo tipo de caminos y lo más importante, nos permite huir del turismo de consumo.

Viajamos haciendo bikepacking porque queremos disfrutar, no es sólo un medio sino también un atractivo en sí mismo.

La huella

Uno de los ejes transversales en todo lo que hacemos es el Residuo Cero. Este concepto nace en replantearse las tres R (reducir, reciclar y reutilizar). No se trata de ir cada día con una bolsa llena de plásticos al contenedor amarillo, sino de no generar este plástico. Es el típico paso de hormiguita, aquel que a menudo te hace plantear qué podemos hacer a nivel personal para reducir la huella humana en el mundo.

Sirve de algo lo que podemos hacer en nuestra casa comparado con el montón de residuos que se genera a nivel industrial?

Nosotros apelamos a la responsabilidad individual, que es la que nutre el sistema. Cada decisión suma a la hora de presionar el cambio. En una sociedad globalizada y fluida como en la que vivimos lo que pasa en un rincón del mundo puede llegar a la otra punta en cuestión de un clic. Lo que hacemos puede inspirar a las personas que nos rodean, comunicar una posibilidad desmarcada de los grandes sistemas, reflexiva y crítica con la sociedad. La tendencia debe ser poner en duda las prácticas y crear nuevas alternativas.

El sistema capitalista es responsable del consumo desmedido y desconectado de la naturaleza, donde el cuidado por el entorno y las personas ha desaparecido y se rige por el bien del capital.

Dónde ha quedado todo esto?

Nuestros abuelos y abuelas aún iban a comprar el pan con la bolsa de tela hecha a mano o con la cesta de mimbre en el mercado. Usaban el pañuelo de tela para los mocos y tenían servilletas de tela en la mesa, iban a buscar agua a las fuentes, cultivaban las propias hortalizas, hacían conservas, se cosían la ropa, intercambiaban con las vecinas …

Ha habido una pérdida generacional del cuidado, de la autosuficiencia y el esfuerzo para pasar a una comodidad sin sentido que genera dependencia de un sistema podrido.

Recuperar y repensar formas de consumo más responsables, sostenibles y respetuosas nos hace sentir bien, conectadas al mundo, cuidando el espacio en el que vivimos.

¿Y cómo?

Vivir generando el mínimo impacto es, pues, nuestra decisión y en esta travesía por América Latina lo concretamos con las siguientes acciones:

  1. De la comodidad del transporte de combustión al esfuerzo del bikepacking
  2. De comprar a las grandes superficies alimentos envasados al consumo de alimentos a granel en comercios locales.
  3. Del consumo de agua y refrescos embotellados a utilizar un filtrage de agua que la purifica y la potabiliza.
  4. De utilizar un montón de productos de higiene envasados con sustancias tóxicas a reducir su uso y hacerlos a mano con productos naturales y no envasados; pastilla de jabón, copa menstrual y compresas de ropa, pasta de dientes con cúrcuma, etc.
  5. De ir de lugar turístico en lugar turístico a descubrir cada rincón; pueblos, montañas, y valles, ruinas poco conocidas y caminos secundarios.