Ruinas Incas

Des del inicio hasta el final de la travesía por Perú nos ha acompañado su historia. La esencia y la fuerza que transmiten algunos rincones es tan mágica que no extraña que tanta gente peruana crea en los ovnis. Cada vez que pisamos una zona de ruinas Incas tenemos la sensación de que todavía hay tanto por descubrir! Que en cualquier rincón puede haber parte de una historia que está por explicar.

Chavín de Huántar

El trayecto hacia la Cordillera Blanca lo supimos aprovechar. Las primeras ruinas que visitamos fueron con Gisela en Chavín de Huántar, un pueblo al que se llegaba desde Huaraz. Es un pueblo pequeño que debido a las ruinas es bastante turístico, así que encontramos hospedaje y restaurantes. Visitamos el pueblo etero, las ruinas y luego el museo. Valió mucho la pena ya que documentaba las partes de las ruinas, los hallazgos y hablaba también de la historia del descubrimiento.
Al igual que en el Machu Picchu, las personas que descubrieron y desenterraro los misterios Incas no son gente peruana sino extranjera. Exploradores y arqueólogos que conocían de la posible ciudad y caminando por la zona encontraron la punta de lo que sería un gran templo enterrado. Con el apoyo económico de escuelas y gobiernos internacionales se inició la excavación que todavía se está llevando a cabo. El día que visitamos las ruinas de Chavín estaba el descubridor con todo el equipo de arqueología, estudiantes y profesionales, trabajando en unas galerías comunicadas entre sí por un conducto. En cada una se ha encontrado cosas diferentes: en la primera materiales y objetos, en la segunda huesos de niños/as y estaban excavando las otras, se sospecha que era una especie de ritual de ofrenda o quizás una ceremonia de entierro.
En general se cree que Chavín era uno de los templos de culto más grandes del periodo preinca, donde un gran volumen de gente recorría miles de kilómetros para asistir a los rituales.
Son muy recomendables de ir a visitar, ya que además de pasear por el circuito exterior y disfrutar imaginando cómo sería, se puede entrar debajo el templo y recorrer algunos de los pasillos que han sido habituados. Son unas galerías bien oscuras, conectadas entre sí por unos conductos de ventilación. Se cree que lo utilizaban para crear efectos y ruidos extraños y hacer creer a la población que el sacerdote hacía magia. Del mismo modo, también había unos viaductos que llegaban a la plaza central para hacer «juegos» con el agua. Desde la plaza salían unas escaleras que tenían tres niveles hasta llegar a lo alto de la pirámide, las escaleras estaban divididas por la mitad en dos colores, el blanco y el negro. Incluso la puerta más grande de acceso tenía la mitad de las piedras oscuras y la otra clara. Creen que simbolizaba la conexión entre la Pachamama y el cielo y el sol, entre los humanos y sus dioses.
Es muy difícil de explicar la gran complejidad y perfección de las construcciones sin verlo. Hay mucha parte desconocida, muchas de las historias que cuentan son suposiciones así que da pie a que cada uno se imagine su versión hasta que den datos más claros.
Uno de los aspectos más destacables de las ruinas de Chavín es el montón de cabezas clavas que se han encontrado, algunas aún conservan su auténtico lugar. Eran unas cabezas que representan diferentes niveles de transformación, se supone que después de tomar waxuma (San Pedro) o otras sustancias, unas cabezas de humano transformándose con pumas o serpientes. Se encuentran clavadas en las paredes del templo, de ahí su nombre.
Totalmente recomendable visitarlas por un precio de 5 soles si eres joven.

Choquequirao

En Abancay nos hablaron de unas ruinas que eran mejores que Machu Picchu pero que no eran tan conocidas por su localización. Nos aconsejaron ir porque dentro de un tiempo ya va a ser más turístico y los precios subirán como ocurrió con la gran joya de Perú.

Así pues, decidimos hacer una excursión a pie por el camino corto, una caminata de 16km. La ruta se empieza en Kiñualla y son 8 km de bajada hasta el río y 8 km de subida hasta las ruinas. Se duerme dentro las ruinas, se visitan al día siguiente y se deshace el camino. Fácil y rápido! Así, en dos días hacíamos la visita y al día siguiente nos íbamos con la bicicleta hacia el Salkantay.

Al final no fue tal y como pensábamos. En los 8 km bajamos 1.500m y una vez en el río, agotadas de un calor espantoso, no pudimos evitar ponernos un buen rato en el río. Después, comenzó la subida de 1.500m más. Al llegar a las ruinas era negra noche y llevábamos dos horas caminando en la oscuridad, ya que a las 18h ya oscurece. Tuvo su parte bonita, los animales comenzaron a salir de las madrigueras: serpientes, escorpiones, arañas y también un montón de luciérnagas que cubrían la montaña. Un espectáculo brutal.

Montamos la carpa, hicimos la cena y nos pusimos a descansar. Teníamos las piernas destrozadas! Había dos tiendas más y una caseta con dos guardas. Se sorprendieron mucho que llegáramos sin guía y aquellas horas, nos advirtieron que era muy peligroso lo que habíamos hecho porque era zona de osos y pumas y no hacía mucho una pareja de extranjeros habían sido atacados y gravemente heridos. Pensamos pues que quizá no era una subida tan bonita y que a partir de ese momento evitaríamos movernos de noche.

Al día siguiente desmontamos el campamento y subimos aún más para visitar Choquequirao. Realmente era una zona de ruinas muy grande, con andenerías, las casas incas, zonas de culto y las típicas canalizaciones de agua. Nos gustó muchísimo, era el primer pueblo inca que visitábamos y no nos podíamos creer que aquellas construcciones fueran de verdad y no estuvieran reconstruidas por completo. Teníamos mil preguntas y no había ningún cartel explicativo en ninguna parte. Esta es la parte mala de no ser guiadas por una persona local que tiene el conocimiento.

Recogimos las mochilas donde habíamos dormido y deshicimos todo el camino. Nos habían dicho que en algún lugar del parque nos harían pagar 40 soles pero no encontramos a nadie ni nos pidieron nada, ni para entrar ni para salir. Lo cierto es que los horarios que hicimos y la zona de acceso no era lo más común, suponemos que esto nos salvó.
Al llegar a Abancay tras los 3.000m de bajada y 3.000m de subida en 32km las piernas nos hacían tal dolor que tuvimos que descansar dos días enteros! Acostumbradas a hacer montaña no nos lo podíamos creer pero las dos andábamos como patitos de las agujetas.
Una experiencia muy recomendable, pero quizás se puede plantear hacer el camino por la otra ruta, más larga pero no tan explosiva.

Machu Picchu

Aquí tenemos la joya de la corona. Una de las 10 maravillas del mundo!

Nos costó bastante decidir si visitábamos Machu Picchu o no. Habíamos conocido las ruinas de Choquequirao y ya nos habían parecido espectaculares, sin masificación ni destrucción del medio. Creíamos que Machu Picchu tiene un precio desmesurado y todo el despliegue turístico de la zona es exagerado. No nos gusta la idea de que sea una atracción turística obligatoria y todo lo que esto ha generado en el entorno: Aguas Calientes se ha convertido en un resort, el camino es una vía del tren en constante modificación, se llega hasta la puerta de las ruinas con buses y desde que pones los pies en Cusco mil empresas te quieren llevar al mejor precio y todo incluido.
Visitar Machu Picchu es costoso incluso para la gente de Perú, ya que no es un lugar fácilmente accesible. Sin embargo, el precio que pagan las personas locales es mucho más reducido que la tasa extranjera, como debe ser. En general en todo Perú este es el funcionamiento, hay un precio de acceso a las zonas turísticas que varía según si eres del país, de las comunidades andinas o del resto del mundo. Esta medida evita que el gran volumen de turismo impida el acceso a la gente local debido al aumento de precios. Aún así, lo encuentran caro y dificultoso.
Nos preguntamos donde va todo el dinero que produce Machu Picchu. Recibe una media de 3.000 personas al día y el precio de la entrada es de unos 100 $ si lo visitas entero. Aquí hay que sumar el coste del taxi, más el billete de tren y de bus si no quieres caminar, el coste de las comidas en restaurantes de pizza, sushi o cualquier otra comida extranjero y además, las noches en Aguas Calientes, ya que el trayecto es largo si vienes de Cusco. No nos podemos ni imaginar qué se debe gastar un turista extranjero para visitar Machu Picchu.

Es un espacio que gestiona el Departamento de Cultura del Gobierno de Perú, donde se invierten los millones que generan las ruinas Incas más famosas del mundo? Se destinan a iniciativas, necesidades y peticiones de las comunidades? La gente dice que se va todo hacia Lima y nunca vuelve.
Finalmente, con todas las contradicciones en la espalda y la duda constante, decidimos salir hacia Aguas Calientes. Eso si, nos propusimos pagar sólo el acceso a las ruinas y no disfrutar de ninguna de las comodidades.
De Santa Teresa nos fuimos sin las bicicletas para subir hasta el Machu Picchu.

Salimos caminando bien temprano, cuando el sol comenzaba a asomarse. La mochila llena de agua y algo para picar. Los mosquitos fueron la cosa más molesta del camino, que era tranquilo y sin ninguna dificultad. Des de Hidroeléctrica el camino va por la vía del tren, se pasan algunos tramos en obras y pequeños desvíos pero no tiene pérdida. Al llegar a Aguas Calientes, el pueblo de donde salen los buses que te suben hasta la joya, quedamos aplastados por el montón de gente que había, unas colas enormes en todas partes, restaurantes de comidas internacionales y todo carísimo.

Nos dirigimos a la oficina para comprar las entradas (si, correcto, subimos hasta allí sin seguridad de poder entrar) y, a parte de la lagrimita por el precio, tuvimos mucha suerte! Si quieres la entrada completa que incluye la subida al Wayna Picchu y a la montaña la reserva debe hacerse con meses de antelación pero aún quedaban entradas simples de medio día a 150 soles, unos 40€.
Decidimos comer algo para aguantar todo el día pero nos dirigimos al mercado del pueblo, donde hacían los menús típicos a precios típicos, 6 soles. Después fuimos directo a las escaleras que llevaban hasta la entrada, unas escaleras en zigzag con mucha pendiente que nos hicieron sudar muchísimo durante una hora y media.

Las ruinas son enormes, un recorrido te va guiando pero en ninguna parte hay carteles explicativos. Allí la gente va con guías, una buena decisión para aprender y poder preguntar. Íbamos parando la oreja e inventándose historias de lo que podría haber sido. Lo cierto es que no tienen claro cuál era la función ni la historia del Machu Picchu. Hay todavía un montón de preguntas para responder, la primera es como lograron tanta perfección a la hora de cortar las piedras y en la alineación de las casas y canalizaciones. Tampoco está claro si la localización de la ciudad era por temas de fortificación militar o por temas espirituales. La realidad es que pisando aquellos caminos te inundan las dudas y la imaginación no para, tiene una energía especial que te transporta y un paisaje brutal.

Después de unos cuantos kilómetros por dentro el parque comenzó a llover, no mucho pero suficiente para creer que ya llevábamos bastante tiempo y teníamos una hora para bajar a Aguas Calientes antes de que oscureciera, a las 18h.
La vuelta fue pesada, llegamos a Hidroeléctrica a las 21h y tuvimos suerte de que allí había un taxi que nos llevó a Santa Teresa! Sino, deberíamos haber caminado aún dos horas más y ya estábamos bastante agotadas.

La conclusión final es que, al igual que todos los lugares con huellas de civilizaciones antiguas, te despiertan una curiosidad melancólica para saber cómo construyeron aquellas maravillas, cómo vivían y qué pasó. La búsqueda de significados es tentadora! De la forma en que nosotros visitamos Machu Picchu creemos que es una buena experiencia, pero desde nuestro punto de vista, no vale tanto la pena como para pagar la cantidad que piden las agencias ya que la esencia inca se puede descubrir a muchos otros lugares de Perú con un coste mucho más bajo. Pagas “la marca”.

Dirección a Cusco por Moray – Maras

Salimos de Santa Teresa en dirección Cusco pasando por el Abra Málaga (4.320m). No hacía muy buen día y al llegar arriba se puso a llover, una lluvia helada que nos acompañó durante todo el descenso hasta Ollantaytambo. Sobre la bicicleta, la lluvia helada y la velocidad, fue el día que pasamos más frío de todos los que llevábamos en Perú, muy duro.
Descansamos en un hospedaje de Ollantaytambo que se encuentra en el Valle Sagrado, una zona turística por las construcciones incas que se encuentran en casi cada ciudad. Del valle subimos hasta Moray para visitar las andenerías, de las más espectaculares que habíamos visto hasta el momento!

Una cola de coches y buses esperaban a las puertas y decidimos ir avanzando con la bicicleta hasta tener unas buenas vistas. Vimos las andenerías circulares, que creaban microclimas, cada circunferencia tenia una temperatura determinada para cada tipo de conreo. Espectacular! Al cabo de un rato una señora nos dijo que para estar allí teníamos que haber pagado la entrada. Pedimos disculpas y nos fuimos ya que no era nuestra intensión hacer la caminata por dentro las ruinas ni pasar mucho rato.

Seguimos con las bicicletas hasta llegar a Maras. Allí caminamos hasta el mirador de las salinas más antiguas de Perú, donde sale la famosa internacionalmente “Sal de Maras”. Allí pasamos una noche, bueno, una mala noche, ya que Gerard volvió a tener vómitos y fiebre alta.

Al día siguiente decidimos hacer los últimos 30km hasta Cusco con una combi y así Gerard podía descansar.
En Cusco fuimos a casa de un couchsurfer que fue nuestro alojamiento durante diez días. Nos gustó mucho la ciudad, ya empezaba a ser temporada baja y por lo tanto la ciudad estaba bastante tranquila. Visitamos iglesias que antiguamente habían sido templos Incas y con la colonización española fueron sustituidos. Los españoles usaron las piedras de los templos para construir las iglesias, de esta forma mostraban a la población que todas sus creencias eran falsas y que la religión verdadera era la cristiana. Una masacre de culturas y su gente en palabra de Dios, vaya. También hay otras ruinas interesantes en Cusco, ya que era la capital del imperio Inca.

Mapa