Los porqués

En este artículo se explica el motivo de un viaje de estas características para América Latina. El porqué de aplicar el Residuo Cero en una travesía de seis meses utilizando la bicicleta como medio de transporte.

Este viaje comienza sentadas en una roca de Montserrat, antes de iniciar una vía larga de escalada por el precioso macizo. Las motivaciones de cada una, las ganas de hacer las cosas bien y entender los sistemas que nos rigen nos llevó a reflexionar sobre cómo debería ser viajar por el mundo con cuidado. Partiendo de la base de que viajar es un privilegio, ya que no está al alcance de todas, ya sea por recursos económicos, físicos o bien porque su lugar de origen no les da opción a poder moverse a otros países con libertad, es necesario hacer un replanteamiento.

Porque viajamos? Como viajamos? Somos conscientes de todo lo que crea viajar a nivel socioeconómico, ecológico y humano?

Todas estas preguntas tienen respuestas que nos hacen repensar la existencia y el sistema. Las respuestas siempre acababan siendo las mismas:

Para que se viaja? Para consumir paisajes, comidas, personas y culturas.
Cómo se viaja? Consumiendo depósitos de gasolina, recursos de los pueblos y ciudades, personas que trabajan para nosotros.
Qué crea viajar a nivel ecológico y humano? Destrucción del medio, desigualdad y pérdida de recursos locales, se exporta la cultura del consumo

El turismo del consumo es neocolonialismo y perpetúa desigualdades y problemáticas sociales. La típica frase «el turismo es riqueza» es una falacia que sólo tiene en cuenta aquella gente que gana invisibilizando la gran mayoría que pierde.

Con todas estas reflexiones previas, resumidas en dos párrafos, se sustenta una nueva filosofía de viajar. Es evidente que el privilegio de poder movernos libremente por el mundo lo tenemos por haber nacido en Europa y poder permitirnos tiempo y dinero, así pues, para nosotros la única forma de viajar es responsabilizarse de ellos y disminuir al máximo los impactos negativos:

  • Dejar de consumir como turistas y pasar a descubrir como personas.
  • No participar de grandes complejos turísticos y apoyar iniciativas comunitarias.
  • Evitar comprar productos industrializados y envasados, comer lo que el pueblo cultiva.
  • No objetivizar personas haciendo fotos de sus vidas sino sentarse y conocerlas.

La bicicleta

La bicicleta es un medio respetuoso con el medio, no produce contaminación atmosférica ni acústica. Esto nos permite pasar por pueblos y montañas sin dañar los caminos, observando la naturaleza y poder aproximarnos a las personas que viven en ella. Cada kilómetro recorrido es un esfuerzo personal que nos mantiene conectadas a las realidades y en nuestro cuerpo manteniendo un ritmo tranquilo y humano.

La bicicleta nos da libertad y flexibilidad, permite parar en cualquier momento para visitar a pie, subir una cima, iniciar una larga conversación y se puede subir a un bus o tren en caso de necesidad.

El anglicismo «bikepacking» viene de unir la palabra «bike» (bicicleta) y «packing» (mochila). Parte de la base autosuficiente del cicloturismo pero suma el minimalismo de los mochileros: reduciendo el equipaje al mínimo para hacer accesibles lugares mucho más remotos. Llevamos el material necesario para vivir (comida, tienda, cocina, ropa, etc.) como equipaje y todo debe caber en las bolsas de bicicleta haciendo que sea manejable por caminos de montaña, por lo tanto, tenemos que conseguir que el equipaje sea el mínimo posible y el máximo de ligero.

Así pues, el bikepacking disminuye las comodidades y el confort pero aporta accesibilidad a lugares más remotos, por todo tipo de caminos y lo más importante, nos permite huir del turismo de consumo.

Viajamos haciendo bikepacking porque queremos disfrutar, no es sólo un medio sino también un atractivo en sí mismo.

La huella

Uno de los ejes transversales en todo lo que hacemos es el Residuo Cero. Este concepto nace en replantearse las tres R (reducir, reciclar y reutilizar). No se trata de ir cada día con una bolsa llena de plásticos al contenedor amarillo, sino de no generar este plástico. Es el típico paso de hormiguita, aquel que a menudo te hace plantear qué podemos hacer a nivel personal para reducir la huella humana en el mundo.

Sirve de algo lo que podemos hacer en nuestra casa comparado con el montón de residuos que se genera a nivel industrial?

Nosotros apelamos a la responsabilidad individual, que es la que nutre el sistema. Cada decisión suma a la hora de presionar el cambio. En una sociedad globalizada y fluida como en la que vivimos lo que pasa en un rincón del mundo puede llegar a la otra punta en cuestión de un clic. Lo que hacemos puede inspirar a las personas que nos rodean, comunicar una posibilidad desmarcada de los grandes sistemas, reflexiva y crítica con la sociedad. La tendencia debe ser poner en duda las prácticas y crear nuevas alternativas.

El sistema capitalista es responsable del consumo desmedido y desconectado de la naturaleza, donde el cuidado por el entorno y las personas ha desaparecido y se rige por el bien del capital.

Dónde ha quedado todo esto?

Nuestros abuelos y abuelas aún iban a comprar el pan con la bolsa de tela hecha a mano o con la cesta de mimbre en el mercado. Usaban el pañuelo de tela para los mocos y tenían servilletas de tela en la mesa, iban a buscar agua a las fuentes, cultivaban las propias hortalizas, hacían conservas, se cosían la ropa, intercambiaban con las vecinas …

Ha habido una pérdida generacional del cuidado, de la autosuficiencia y el esfuerzo para pasar a una comodidad sin sentido que genera dependencia de un sistema podrido.

Recuperar y repensar formas de consumo más responsables, sostenibles y respetuosas nos hace sentir bien, conectadas al mundo, cuidando el espacio en el que vivimos.

¿Y cómo?

Vivir generando el mínimo impacto es, pues, nuestra decisión y en esta travesía por América Latina lo concretamos con las siguientes acciones:

  1. De la comodidad del transporte de combustión al esfuerzo del bikepacking
  2. De comprar a las grandes superficies alimentos envasados al consumo de alimentos a granel en comercios locales.
  3. Del consumo de agua y refrescos embotellados a utilizar un filtrage de agua que la purifica y la potabiliza.
  4. De utilizar un montón de productos de higiene envasados con sustancias tóxicas a reducir su uso y hacerlos a mano con productos naturales y no envasados; pastilla de jabón, copa menstrual y compresas de ropa, pasta de dientes con cúrcuma, etc.
  5. De ir de lugar turístico en lugar turístico a descubrir cada rincón; pueblos, montañas, y valles, ruinas poco conocidas y caminos secundarios.