La llegada hacia la Cordillera Blanca

Primeros pasos una vez aterradas a Perú, reencuentro con mi hermana Gisela y días de aclimatación en la cordillera más alta y espectacular del Perú: La Cordillera Blanca. Problemas mecánicos de género y primeros pensamientos del viaje.

Después de un año sin vernos nos reencontramos con mi hermana en el aeropuerto de Lima, fue un momento muy emotivo y feliz! Rápidamente quisimos salir del aeropuerto, nos habían explicado que no era una zona muy segura, así que con un taxi que ya nos esperaba, nos dirigimos a casa de Santiago, nuestro amigo limeño.
Antes de salir del aeropuerto ya teníamos la primera rueda pinchada! Parece increíble, ya que las bicicletas aún estaban embaladas; estábamos desempaquetando cuidadosamente las bicicletas para hacerlas encajar en el taxi cuando el taxista decidió que Ariadna no era suficientemente rápida o capaz con la navaja cortando las bridas y se la cogió de las manos sin preguntar para hacerlo él mismo. El chico no prestó atención a lo que estaba haciendo y clavó toda la hoja de la navaja dentro del neumático de delante. No fue una coincidencia que le tomara a Ariadna y no a mí, era un acto claramente sexista. Le dijimos que había perforado el neumático cuando escuchamos el fuerte pfffffff! Y se atrevió a negarlo! Lección 1 aprendida en cuanto pusimos los pies al aeropuerto de Lima: no dejes que nadie toque tu bicicleta, nunca. Kilómetros pedaleados: 0 – Pinchazos: 1.

Cordillera Blanca

Después de un par de días visitando Lima con el amigo local, fuimos a conocer la Cordillera Blanca, la cordillera más alta y probablemente la más preciosa de Perú.

Hicimos una buena excursión durante una semana y media, durmiendo entre 3.500 y 5.000 metros para aclimatarnos. Hicimos campamento base en la Laguna Llanganuco, por encima de los 3.800 metros y desde allí subimos hasta los 4.850, rodeadas de gigantes de más de 6.000m, la montaña más alta de 6.768 m!

Después de las ascensiones me encontré mal: no tenía hambre, me dolía la cabeza y el termómetro marcó los 38ºC. Gisela tampoco estaba demasiado bien pero por suerte no duró demasiado y al día siguiente ya estábamos bien para continuar! El primer mal de altura superado.

Primer contacto

Rápidamente nos dimos cuenta de que la comida peruana es, sin duda, uno de los principales atractivos del país. Como personas enamoradas de comer, pronto nos acostumbramos al menú típico que consiste en una sopa bien condimentada y un segundo plato que incluye la mayoría de las veces: arroz, verduras o legumbres, carne y una bebida infusionada con mucho azúcar. Todo por el precio de 5 soles por menú, la moneda local, que se traduciría en 1,3 € (1 € = 3,8 soles). La comida es realmente increíble y hay muchas opciones, sobre todo para los comedores de carne. A menudo tenemos que pedir una opción sin carne y especificar que el pollo y el pescado son carne también pero otras veces acabamos adaptándonos a lo que hay.

Al ser de Cataluña la lengua nunca ha sido una barrera para comunicarnos y obtener indicaciones en cualquier lugar, es una habilidad casi obligatoria si tenemos por objetivo llegar a lugares desconocidos como los que nos planteamos.

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