La alternativa

Lagunas increíbles en el cambio de ruta más acertado! Cactus centenarios de inflorescencia legendaria y una pizza que no llega. Un pueblo desértico que no tenia nada después de una lengua blanca que salía de media montaña.

Empezamos a bajar del collado y rápidamente encontramos muy acertado el cambio de ruta. Era un tramo que bordeaba lagos azules muy intensos y de agua cristalina. Rocas y lagunas de menor tamaño los acompañaban construyendo unos paisajes preciosos. Cuatro horas después del collado ya estábamos dentro de un Tambo en Choclococha preparando espaguetis con salsa de tomate (todo comprado a granel!).

Tambo

Los tambos eran antiguas casas en los inicios o finales de los pueblos donde se guardaba comida destinada al comercio y donde las viajeras de paso podían hacer noche. Actualmente en Perú se mantiene este nombre para edificios estatales en poblaciones rurales que ofrecen alojamiento gratuito a personas de paso. Es un recurso para facilitar la movilidad en zonas empobrecidas a la vez que dar algunos lugares de trabajo a las personas que hacen la gestión y el mantenimiento. Este programa nos ha alojado varias veces en pueblos donde no hay otra opción, posiblemente porque no saldría a cuenta a las personas propietarias por falta de clientela.
Con la cena hecha nos refugiamos del frío andino dentro de la habitación y lo dejamos todo listo para mañana, el desayuno listo para hacerlo rápido y las bolsas medio apunto.

Al día siguiente salimos muy temprano, aún hacía mucho frío pero el sol empezaba a calentarnos la piel batallando con el aire gélido proveniente del enorme lago que reseguíamos. El lago Choclococha está por encima de los 4.500m y nos regaló unos paisajes maravillosos que no dudamos en capturar.

La mayoría de lagos en Perú tienen un nombre que termina en Cocha (p. Ej. Orcoccocha , Agnococha o Choclococha ) el motivo no es otro que cocha significa lago en Quechua . Sorprendentemente, llaku también es una palabra en Quechua que se acerca temáticamente al anterior, significa agua.

Entre pedaleadas y paradas a hacer fotos llegamos por una pista de tierra en medio buen estado a Santa Inés, donde paramos a comer algo rápido antes de una larga bajada. Un par de panes con huevo frito por cabeza que se acabaron convirtiendo en cuatro por cabeza. Saliendo del restaurante nos sorprendieron un par de llamas haciendo actos obscenos en el otro lado de la calle y unos turistas de Lima haciendo fotos y grabándolo con el móvil. Se veía muy rápido que aquella gente no eran de la zona, su manera de hacer y vestir no tenía nada que ver. Nos pidieron hacerse unas fotos con nosotros y después de eso pudimos continuar.

El plan maléfico (muahaha) sale bien

Internamente ya me había planteado llegar a Licapa ese día, pero no lo había llegado a verbalizar a Ariadna. Es más prudente ir viendo cómo va el día que frustrarnos queriendo correr demasiado. Desde allí donde estábamos, al final del lago, salía un río que teníamos que ir acompañando valle abajo y por tanto podríamos hacer vía.

El camino pedregoso pasó a pista en buen estado y finalmente a asfaltado bastante bien mantenido, y fue esto lo que nos hizo llegar Pilpicacha al borde de las 14:00. Viendo que teníamos energía y ganas decidimos continuar hacia Rumichaca , donde llegamos antes de las 15:00. Estábamos tan temprano en nuestro destino que decidimos seguir devorando etapas y tratar de llegar a Licapa , cerrando una etapa de 66km + 633m / -974m.

Qué planta más rara!

Para llegar a Licapa tuvimos que hacer un par de remontadas por carretera viendo Puyas raimondii en todas partes. Desde la distancia, estuvimos comentando toda la tarde que carajo eran aquellas plantas (y poniendo en duda que lo fueran), hasta que encontramos varias de ellas suficientemente cerca de la carretera como para entenderlas. Es una planta que no tiene término medio, o tiene un palo bien largo encima o no lo tiene. Y cuando no lo tiene es como una palmera muy densa, gorda pero baja, nunca habíamos visto algo similar.
Es una especie de palmera que hace la inflorescencia más grande del planeta, llegando a una altura de 8 a 10m. En esta especie de ‘palo de flores’ llega a haber 5.000 flores que producen unas 6 millones de semillas.

Se dice que sólo florece después de hacer 100 años, que es cuando hace crecer la larga inflorescencia, y después … muere.

Apunto de llegar a Licapa nos sorprendió el último highlight de este trozo de ruta, una lengua salina de color claro salía del medio de la montaña. Tenía partes más amarillentas y otras más grises y se parecía a una formación geológica que habíamos visto en las primeras etapas.

En esta última recta junto a la explosión mineral al otro lado del río estuvimos hablando de que comer en Licapa , y como siempre, de cuál sería la Pizza de aquella cena tan esperada. Ya eran las 17:00 y empezaba a anochecer, forzándonos a poner luces al ser una carretera con posibilidad de tráfico.

Y qué pizza querrás hoy?

Llegamos a las 18:00 bastante cansadas y con los últimos rayos de luz, y para nuestra sorpresa, en Licapa no había NADA! A menudo bromeamos con qué pizza querremos al llegar asumiendo que no habrá otra posibilidad que un menú sencillo (que por otra parte nos encanta!), Pero esta vez nos sorprendió de verdad, Licapa debía ser una ciudad semigrande con varios restaurantes en nuestra cabeza.

En el pueblo conseguimos un hospedaje después de buscar mucho y no había ningún sitio donde comer. Así que nos pusimos a cocinar bastante tarde y disfrutar de un merecido descanso en una sala muy fría, dudando de nuestra decisión de seguir para llegar a Licapa pero contentas de haber cubierto más kilómetros y estar más adelante en la ruta.

Mapa