El principio del final

Por qué volvimos antes de lo previsto? Una decisión difícil y lenta que se convirtió en una vuelta muy rápida y fácil. Interrupciones en la ruta y las lluvias que nos alcanzaron antes de cruzar la frontera hacia Bolivia. Mapa e infos de la ruta no ciclada.

A finales de septiembre nos encontrábamos en Huancavelica cuando Gerard tuvo el primer episodio grave de dolores de estómago. Empezó a tener malestar intestinal, diarreas y fiebres de 39ºC. Tuvimos suerte de estar en Huancavelica, una ciudad bastante grande, en una buena habitación donde pudimos descansar cinco días más. Lo que más nos preocupaba en ese momento era no poder seguir pedaleando. Estudiando la planificación que habíamos hecho, la velocidad, la temporada de lluvias y el visado, nos dimos cuenta de que posiblemente no seríamos capaces de cubrir toda la distancia y disfrutar al mismo tiempo si queríamos poder hacer la ruta culminante de los Andes peruanos de bikepacking.com llamada Las Tres Cordilleras. Por este motivo decidimos coger un bus hacia Ayacucho – Abancay y conseguir más tiempo para disfrutar de la parte más emocionante!

a golpe de bus

Paramos un día a Ayacucho y descubrimos una ciudad realmente bonita. Nos suelen gustar las plazas con casas de estilo colonial, que tienden a ser más complejas arquitectónicamente y detalladas, con balcones de madera, decorados en las puertas y fachadas, patios interiores y las baldosas típicas. Para nosotros es un contrasentido: por un lado criticar la barbarie de la colonización española y por otra valorar sus construcciones, iglesias y cultura impuesta como lo son todas las plazas de toros que se encuentran incluso en los pueblos más pequeños.

Ir en bus cuando viajes en bici no es una experiencia nada agradable, al menos cuando las carreteras no son asfaltadas como es el caso de Perú. Más allá de tener que desmontar las bicis y encontrar cartones pequeños para hacer un puzle que intente protegerlas, las sacudidas constantes no nos dejaron descansar tranquilas en ningún trayecto, siempre pensando en cómo estarían las bicicletas allí abajo. Por eso sólo cogimos buses en situaciones límite, y nos costó bastante hacerlo.
Desde Ayacucho volvimos a coger un bus que nos llevó a Abancay. Nos estuvimos una semana más haciendo actividades y visitando las ruinas de Choquequirao. También intentamos reparar la AllinOne Multitool que habíamos roto intentando sacar un pedal. Al estar en una ciudad aprovechamos para procesar las imágenes que estábamos haciendo y enviarlas a Ghost.
Justo la mañana que decidimos salir Gerard volvió a tener fiebres que alcanzaron los 39,5ºC, así que nos tuvimos que quedar unos días más para que se recuperara.

No es para tanto

Hasta ese momento no nos habíamos planteado pedir cita al seguro médico. Creíamos que era una pasa de estómago y que ya se recuperaría.
Así pues, al cabo de unos tres días salimos en dirección a la travesía del Salkantay y la ruta por las ruinas del Machu Picchu. El cuerpo aguantó hasta llegar hasta Maras, tras una buena remontada desde el Valle Sagrado, donde Gerard volvió a hacer fiebre y esta vez con vómitos. Decidimos coger un último transporte hasta Cusco, que nos quedaba a sólo 30km!

En Cusco estuvimos en casa de un Couchsurfer estupendo donde pasamos 10 días con malestar intestinal y fiebres. Esta vez también cayó Ariadna! En la segunda noche tuvo fiebres de 39ºC y diarreas abundantes. Decidimos pedir una visita médica de urgencia ya que la situación empezaba a ser bastante dura.

La primera visita fue rápida y, sin hacernos ninguna prueba, nos dieron un antiparasitario.

Es un tratamiento de tres días, si después de hacerlo todavía se encuentran mal, regresenDoctora

Evidentemente, a los tres días todavía estábamos con fiebres y diarreas. En la segunda visita nos hicieron un poco más de caso: nos tomaron constantes e hicieron un examen de heces sencillo. Los resultados de Ariadna salieron concluyentes: Ameba histolytica. El tratamiento era antibiótico y antibacteriano durante 7 días. También nos recetaron electrolitos para recuperarnos de la deshidratación y antes de dejarnos marchar de la clínica nos pusieron la primera tanda de medicación en vena. A Gerard no le encontraron nada en los exámenes de heces pero con el historial de fiebre y malestar que explicó le recetaron exactamente lo mismo.

O si?

Con todo ello la fiebre disminuyó, pero no se fue, y las diarreas tampoco. Nos encontrábamos mejor pero no nos veíamos capaces de seguir con la bicicleta! Nos notábamos con poca energía, no podíamos comer bien y las cacas eran horribles. Volvimos a pedir una última visita médica pero nos dijeron que ya estábamos bien, que no había rastro de la Ameba histolytica y todo era correcto. Nosotras, sin embargo, no nos encontrábamos bien y seguíamos haciendo fiebres cada tarde (entonces ya de 37,5ºC).

Las lluvias ya habían llegado a Cusco, estábamos a finales de octubre y en las tardes empezaban los primeros chubascos. Vimos inviable comenzar la ruta prevista, una travesía bastante dura que duraba un mes por las Cordilleras a mucha altura y con mucho desnivel. Vean la publicación de Mark Watson, a quién mandamos nuestro track e hizo unas fotografías espectaculares.

comidas decisorias

Estuvimos varios días hablando sobre lo que hacer, analizando puntos favorables de cada una de las opciones en comidas que considerábamos que debían servir para tomar la decisión final. Comida tras comida, sin embargo, seguíamos sin decidirnos y finalmente acordamos ir a Lima a cerrar el asunto. Allí haríamos la última prueba médica, la cual esperábamos que fuera un análisis de heces prolongado para asegurar el estado de nuestros intestinos. En función del resultado iríamos en Cataluña curarnos, haciendo bondad con la comida y pasando la Navidad en casa (sin hacer tanta bondad con la comida?).
No hubo resultado porque no llegaron a hacernos ninguna prueba, nos dijeron que todo estaba bien obviando las diarreas y las fiebres diarias así que decidimos regresar a Cataluña. Pedimos a Santiago, nuestro amigo de Lima, si podíamos dejar las bicis y parte del equipaje en su casa durante los 5 meses de lluvias y compramos los vuelos de ida y vuelta, con fecha de regreso para el 4 de Mayo del 2019.

corre, corre!

Menos de 24h después de comprar los vuelos ya estábamos en el aeropuerto embarcando dirección a Nueva York, donde hacíamos escala y donde, de casualidad, estaba la hermana de Ariadna. Teníamos 8 horas de escala así que salimos del aeropuerto y fuimos a encontrar a Judit y Víctor en Times Square. Qué contraste !! Llevábamos 3 meses de montañas y soledad en medio de los Andes y de repente estábamos en medio de una de las plazas más concurridas del mundo, llena de pantallas LED y anuncios de todas las marcas. Tuvimos tiempo de hacer un café, unos abrazos, unas fotos y marchar de nuevo hacia el aeropuerto.

Durante el viaje en avión planeamos cada una de las sorpresas que queríamos hacer a nuestras amistades y familias, ya que nadie sabía nada. Bueno, de hecho teníamos un cómplice… A la hora de comprar los vuelos nos fue imposible ya que no podíamos recibir el código de confirmación en el móvil para realizar la compra y se lo pedimos a Toni, el padre de Ariadna. Uno a uno fuimos sorprendiendo familiares y amigas en lugares y momentos inesperados, fue muy divertido!

Mapa de la ruta planeada, no ciclada