De los 0 a los 4.690m

La mejor manera de aclimatarse es progresivamente así que decidimos subirnos al lomo de los Andes saliendo desde la costa limeña. Una vez arriba de la cordillera encontramos la Perú Divide, una ruta de cicloturismo conocida que atraviesa este escarpado país.

Después de dos semanas en Huaraz y la Cordillera Blanca volvimos a Lima, donde teníamos nuestras bicicletas todavía medio empaquetadas y nos despedimos de Gisela.

Ese mismo día explicamos a Santiago, nuestro anfitrión local, el recorrido que haríamos los siguientes meses. Como es geólogo y trabaja para la industria minera, ha tenido la oportunidad de visitar la mayor parte del país y las cordilleras, por lo que su conocimiento fue realmente crucial.

Teníamos dos opciones: La primera intención era tomar un autobús desde Lima y subir a la cresta andina para empezar allí la Peru Divide, una ruta muy bien documentada por Andesbybike, y la segunda era salir pedaleando desde un pueblo a 30 minutos de Lima y llegar al mismo destino. Él nos recomendó salir pedaleando desde Lima para ver un valle muy bonito. Por casualidad, su familia es propietaria de una casa justo por donde pasaba el camino que queríamos coger y nos la ofreció como base para prepararlo todo. Nos fascinó la idea porque así podíamos empezar pedaleando desde el primer momento e ir aclimatando poco a poco. Tuvimos mucha suerte y agradecidas aceptamos felizmente.

El track que dibujamos fue una ruta preciosa, con muchos pueblos increíbles y paisajes sorprendentes.

Nos dimos cuenta de que este sería un viaje que recordaríamos siempre.

El principio del trayecto fue un paisaje desértico que recordaba a las Gargantas de Marruecos, las paredes rocosas y secas con árboles y casas en la cama del valle, justo a los lados del río.

La cantidad de pueblos iba disminuyendo y la distancia entre ellos aumentaba rápidamente a medida que nos alejábamos de Lima. Sin embargo, todavía encontrábamos uno o dos pueblos por día donde podíamos comprar algo para comer y algún campo para poder montar la tienda fácilmente. Después del primer cuello (4.000m) tuvimos un descenso brutal hacia Huarochiri a través de una pista tallada en la roca, un buen acantilado! Finalmente llegamos al atardecer, la paleta de colores era increíble: una puesta de sol violeta y naranja con las cumbres nevadas al fondo, donde nos dirigíamos.

La pedaleada por los Andes consiste en fuertes días de subida y largos descensos en un solo día. Podemos estar pedaleando unos días hasta llegar al cuello y después unas horas de descenso para volver a la misma altitud, todo para empezar a subir de nuevo.

De camino hacia el segundo paso a bastante altitud de la ruta encontramos algunas formaciones geológicas realmente fascinantes, entramos en la reserva paisajística Nor Yauyos Cochas, un increíble parque natural al medio de los Andes peruanos. De nuevo llegamos bastante tarde y disfrutamos la puesta de sol. La luz era perfecta para hacer fotografía y Gerard lo aprovechó!
Este cuello fue el primer reto de verdad para nosotras, a casi 4.700 metros y el primer tramo pedaleado de la Perú Divide.

Me emocioné mucho y no pude evitar soltar algunas lágrimas por haberlo conseguido. Es extraño pero la emoción más fuerte fue porqué Ariadna lo había hecho más que por mí mismo, aunque yo tampoco había llegado a tanta altura en bicicleta.Gerard

Pero es de noche

La emoción perdió rápidamente el foco, estábamos a 4.690 m y a pesar de ser las seis de la tarde ya era negra noche, hacía frío y no podíamos dormir a tanta altura, nos habría cogido mal de altura. Así pues, encendimos las luces de la bicicleta y comenzamos a pedalear con mucho frío, temblando e intentando notar las manos que cada vez estaban más heladas. Cuando decidimos acampar habíamos bajado unos 200 metros de altitud y fue un gran placer montar la tienda y preparar algo caliente.

No me encontraba demasiado bien; el cansancio, la altura, el frío … Así que me puse en el saco para calentarme mientras Gerard preparaba la cena.Ariadna

A la mañana siguiente decidimos esperar a que el sol deshiciera la helada de la tienda, lo que hizo que saliéramos más tarde, pero bien descansadas, con el material a punto y con muchas ganas de continuar camino.

Mapa